La Oración en el MCC

Por Antonieta Gamboa

Motivación

Para iniciar este tema tan lindo debo decirles que  La Oración es comunicación. Al igual que sucede con toda amistad, tu relación con Jesús se verá fortalecida si te comunicas con Él francamente y con frecuencia.  En realidad, esa es la esencia de la oración: comunicarse de corazón a corazón con el Señor.  Dios no concibe la oración como un rito, sino como un animado intercambio, un diálogo afectuoso entre buenos amigos.

 

Santa Teresa del Niño Jesús en su autobiografía menciona lo siguiente: “ Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría.”

La oración construye los canales que van desde el ilimitado depósito de abastecimiento de Dios hacia los estanquitos de nuestras vidas.

 

Es importante mencionar que la oración no se mide por la “utilidad”, sino que es una experiencia de relación con Alguien y que busca crecer en amistad con ese Alguien.

 

Nosotros aquí reunidos tuvimos la experiencia del encuentro con Jesucristo en un Cursillo de Cristiandad y no podemos olvidar que fue la oración de muchas personas, la que hizo que abriéramos nuestros corazones, y nos dispusiéramos a recibir a Cristo en nuestras vidas para dejarlo iniciar en nosotros un proceso de conversión, que nos ha ido transformando en personas felices, de fe en la oración,    luchando día con día, venciendo obstáculos para que este proceso de cambio en nuestras vidas no se detenga.  No voy a darles todo un tratado sobre la oración, su necesidad e importancia, el deber de la oración y su eficacia y los modos de orar, pero si debo decirles claramente que la oración es el medio principal, de orden sobrenatural en el que se confía para el éxito de un cursillo.  Ora intensamente  la comunidad cristiana antes y durante el Cursillo; oran los integrantes del Equipo de Dirigentes desde el mismo momento que fueron llamados a servir al cursillo, y se ora para resolver todos los problemas y dificultades que se presentan en su etapa de preparación.

 

Hemos recibido la gracia de Dios como un don especial para ser santos, pero esa santidad debemos reflejarla a los demás, y es aquí donde la oración se convierte en un medio facilitador en el proceso de evangelización que cada uno pondrá en práctica en su metro cuadrado, entonces se hará realidad esa frase que nos dicen en el cursillo:  HABLAR A DIOS DE LOS HOMBRES ANTES DE HABLARLE A LOS HOMBRES DE DIOS,  para que  lo encuentren y los que lo hemos encontrado, anhelemos seguir en su búsqueda y comunicación por medio de esa oración donde El nos habla; que nos dejemos llevar por su voluntad. Es un nuevo estilo de vida que nos ofrece el Movimiento de Cursillos de Cristiandad,  una columna fuerte, sólida en el área espiritual de nuestro apostolado, preparando el camino a través de la palabra de Dios, pero fundamentada en la oración. 

 

Como dirigentes debemos buscar mejoramiento moral, pero más aún una vida interior de calidad, dándole a cada persona la maravilla de experimentar el amor de  Dios en el cursillo y posteriormente en toda nuestra vida, y es que por medio del bautismo estamos llamados a vivir un proceso de santificación personal, siendo Jesús el perfecto modelo para hacerlo realidad en nuestras vidas.

 

Muchas son las citas en la Biblia que nos inspiran a orar,   una de ellas la encontramos en la  I carta de San Pablo a los  Tesalonicense 5, 17 que dice “orad constantemente”. Es la voz misma de Jesucristo que nos invita y motiva a creer que la oración debe ser un estilo de vida diario y constante en cada uno de nosotros. También debe quedarnos claro que la oración brota del corazón que es la morada donde yo estoy, o donde yo habito.  Es nuestro centro escondido, inaprensible, ni por nuestra razón ni por la de nadie; sólo el Espíritu de Dios puede sondearlo y conocerlo.  Por eso debemos pedir al Señor un corazón puro, amoroso y fortalecido por la oración constante y compartida con los que nos rodean.

 

El equipo de dirigentes enseña a rezar rezando.

Anteriormente les decía, que desde la preparación del cursillo, tanto el Coordinador, como sus dirigentes y sus familias, inician un proceso de oración constante por el cursillo, el equipo en si se constituye en una comunidad de oración a través del testimonio del mismo.  El equipo procura hacer una  visita al Santísimo antes de cada reunión,  para adentrarse en un clima de oración poniendo ante el Señor nuestras capacidades y talentos a su servicio; y rogándole que el mensaje lo captemos bien,  lo podamos transmitir y asumir el compromiso para el que fuimos llamados por El, por nuestro nombre, y sobretodo para descansar por medio de la oración y tener la certeza de que  cuanto hagamos, tenemos el  respaldo,  por su Gracia, por su amor y esperando recibir todas las luces que El nos provea antes, durante y después del Cursillo. 

 

La Oración en el Retiro Espiritu

Con este acto se pretende  que el cursillista, entienda la importancia, necesidad y eficacia de la oración. Desde el Rollo Preliminar se marcará la pauta de todo el cursillo,  a los cursillistas se les dice que los actos que se desarrollarán no son ni muchos ni pocos, sino los necesarios y se les motiva a iniciar el retiro en completo silencio.

 

Se les ilustra que en las meditaciones y actos hay siempre una comunidad orando por ellos.  Se les hace saber que no están solos en su tarea, sino que caminan acompañados entrañablemente por un cerco de oraciones, se les motiva a orar y se les va introduciendo en sus diversas formas, llevándolos gradualmente a la convicción de que la oración será un esencial medio de perseverancia, con la práctica asidua de los sacramentos, de la confesión y la comunión.  Que tanto las meditaciones como las oraciones de esa tarde de entrada, están enfocadas a que entiendan que desde el primer momento del cursillo todo depende de la Gracia de Dios, y que ese alto  en el camino, ese detenerse y reflexionar, llevarán al cursillista a meditar y a tener sentido el  cursillo al que asistió.  Además se les anuncia que la Iglesia ruega por ellos y se les pide una justa correspondencia con su entrega. Y este anuncio se repetirá  en el transcurso del cursillo, reforzándola en la capilla cuando se reza por todos aquellos que lo están haciendo por los cursillistas.

 

Debemos recordar que esa primera noche es muy dura para el cursillista, por su falta de costumbre de orar y meditar, algunos quizás nunca lo habían hecho en su vida, el retiro provee la oportunidad de que cada uno camine por el propio desierto de su vida, sintiendo y viviéndolo cada persona de diferente manera.

 

Es la oportunidad en que se les motiva a tener una oración personal, siendo esta una forma de ir preparando el camino para llevarlos hacia el sagrario.

El Vía Crucis: Se hace uno solo, durante la primera noche, se reza después de la primera meditación, se efectúa en forma sencilla.

 

Exámen de Conciencia

Se hace durante las oraciones de la noche, con el propósito de que los cursillistas consideren esta práctica en las oraciones de la noche. Se hacen de acuerdo a la fórmula ya estipulada en la Guía del Coordinador.

 

La Oración en el Primer Día

El objetivo en este primer día será la introducción del cursillista en la oración litúrgica y colectiva.  Se enfoca la oración hacia el conocimiento de sí mismo, a través de las oraciones de la mañana, y la meditación.  El alma no habituada a la oración necesita algo que le ayude e introduzca en ese diálogo personal,  por lo que se les entrega a los cursillistas la Guía del Peregrino, que se convierte desde ese momento en el Manual de Oración del cursillista. El formato, presentación, selección y estilo de este manual de preces se adapta perfectamente al alma no habituada a la oración, para estos fines y a las necesidades más elementales y generales del hombre actual.

 

        Esta guía no solo es útil, sino necesaria para el cumplimiento de la hoja de compromiso (que veremos más adelante).  Se intenta que el  cursillista no caiga en el individualismo religioso y para esto se le invita a la eucaristía, pues esta será el centro de la vida durante los tres días del Cursillo, buscando crear conciencia de que en el “cuarto día” la Eucaristía deberá seguir siendo el centro de su vida, su encuentro con el Señor, el punto de unión de la comunidad con los hermanos.

 

La Oración en el Segundo Día

Iniciará con una meditación nueva que lleva al cursillista al pleno conocimiento de Cristo, ya que “Nadie ama lo que no conoce”.  Enfocado desde el punto de vista anterior debemos ayudarles que entren en confianza con Cristo, acostumbrando al cursillista a la oración “puramente vocal” mediante fórmulas aprendidas que les ayudará  en la oración personal.  También se les inicia en las visitas al Santísimo, que las empieza dirigiendo el coordinador junto al Sagrario de dos maneras diferentes: una colectiva después del Rollo de Sacramentos, luego con su grupo o Decuria según motivación del coordinador y luego visitas personales que pueden realizar cada quien por su parte.  Es muy posible y hasta probable que en estas visitas espontáneas las cosas no salgan de manera perfecta por lo que no debemos olvidar que se tratará de una introducción a esa amistad con Cristo, por lo que cualquier imperfección se corregirá por quien convenga muy discretamente  y en el momento oportuno.

 

La misión de las visitas será de ayudar a la integración de los que participan  en el cursillo, ayudan a unir corazones con un mismo afán, fomenta la verdadera amistad cristiana, crean comunidad al hacer propio el problema del hermano, también toman conciencia de nuestra cercanía con Cristo, se rompe la barrera que pudiera oponer el respeto humano al incorporarse a la vida ordinaria, y les facilita en tránsito a la comunidad cristiana, haciéndoles experimentar su incorporación a la iglesia visible, jerárquica, se les da sentido comunitario.

 

La Palanca o Intendencia

El cursillo se sustenta en las comunidades orantes, que fuera del cursillo sienten la responsabilidad de hacer realidad las palabras de Pío XII: “La Salvación de muchos depende de las oraciones y voluntarias mortificaciones de los miembros del Cuerpo Místico de Jesucristo”, y en cursillo es a lo que se conoce como palanca o intendencia.  

 

Son muy necesarias para el éxito del mismo.  Se les hará del conocimiento a los cursillistas en el Rollo de la Fe, con naturalidad, sin dramatizaciones, más bien haciéndoles ver como normal que hermanos se sacrifican por los hermanos. Por experiencia está comprobado que la actitud orante tiene transcendencia para la conversión de los demás.

 

La Oración en el Tercer Día

La meditación de este tercer día y último día del cursillo, nos enfoca a que el Cristo que cada uno ha encontrado, debe llevarlo a su familia, a sus comunidades, a los ambientes en los que se desarrolla, en fin a todos los que le rodean.  Aparte de enfocar los ambientes naturales y decisorios según la finalidad del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, se les motiva a la oración, al diálogo con Cristo por medio de la visitas al Sagrario, en este sentido el acortamiento material de distancias se traduce psicológicamente en un mayor acercamiento a Cristo- Eucaristía, para lo cual se le ha ido preparando en los rollos, por otra parte la oración comunitaria proporciona mayor fuerza psicológica que la individual, por apoyarse los orantes mutuamente y sentirse más fuertes como integrantes de una colectividad, esto lo vemos cuando el grupo total del cursillo se fragmenta en grupos parciales cada uno bajo la advocación de un Apóstol o de la Virgen María que rezan con propósitos o fines comunes, y es esta oración repetida machacona y fervorosa la que contribuirá de manera fundamental en el desarrollo psicológico del cursillista . 

 

 La oración es como una llama encendida en el fondo de la conciencia, que hace verse al hombre tal cual es, colocándole en una actitud humilde ante su egoísmo, sus ingratitudes, sus caídas, su orgullo.  La calma que produce la oración en el espíritu del que reza lo coloca en unas condiciones ideales para recibir y asimilar las sucesivas enseñanzas de los temas y llegar al momento final del cursillo con firmes propósitos de vivir un cristianismo auténtico y sincero.  El mejor ejemplo de este tipo de oración es el que se lleva a cabo durante todo el cursillo a través de todos los actos que se han efectuado hasta ese momento.

 

Se les ilusiona para que en adelante todo cuanto hagamos sea puesto primero en manos del Espíritu Santo para que éste nos pueda guiar.  También se les habla sobre los medios de crecimiento que el Movimiento ofrece para perseverar en la Vida de la Gracia, se insiste en que siempre debemos orar.

 

Se concreta su vida de oración en la hoja de servicios, también llamada hoja de compromiso.  Todos conocemos bien que las mejores disposiciones se frustran por falta de propósitos concretos.  Ello se soluciona con la Hoja de Servicios que llenan los cursillistas el último día del cursillo, bajo la orientación del Director Espiritual, esta hoja brinda al cursillista la ocasión de dar cuenta de conciencia de algo concreto, facilitándole la dirección espiritual y proporcionándole un estímulo para cumplirla en la reunión de grupo.

       

Sirve para plasmar un compromiso de honor del cursillista con el Señor a fin de obtener un contacto diario con Cristo en una vida de íntima piedad”.

 

Tampoco puede omitirse que mientras sacerdotes y un equipo de Dirigentes dan un cursillo, están respaldados por las oraciones y sacrificios de una retaguardia orante, comunidades orantes familiares haciendo sacrificios, amigos, están haciendo el más importante  de los apostolados, el de la oración,  que son garantías de éxito sobrenatural y apostólico para quienes dirigen un cursillo.  La Eucaristía del Tercer Día se hará al concluir la clausura en la que se entregará al cursillista su crucifijo con la Hoja de Servicios, con la conveniente costumbre a la hora de su entrega, de pronunciar el Director Espiritual la tradicional frase: “Cristo cuenta contigo” a la que el cursillista responde “y yo con su Gracia”.

 

La devoción a María Santísima en los Cursillos

Ha habido personas que se han extrañado de que en la trama del cursillo no hay un rollo especial, y exclusivo dedicado a la Virgen María, de aquí se ha deducido que quizá se concede poca importancia al papel de María Santísima en la economía de la salvación.

 

El núcleo medular del cursillo es la doctrina del Cuerpo Místico de Cristo como instrumento para darla a conocer y hacerla vivir intensamente,  se emplea un conjunto de medios naturales y sobrenaturales por los  que el método se caracteriza, en todo y  en toda la obra de cursillos la Virgen María ocupa el lugar que le corresponde en la doctrina cristiana y en la teología católica.

 

En los tres días del cursillo la piedad que se practica intensamente es eminentemente eucarística y mariana,  en el Rollo de la Gracia se habla de la maternidad espiritual de María, de su mediación universal, se le invoca y nombra a lo largo del cursillo. Durante los tres días del cursillo se reza el Santo Rosario con gran fervor, durante los tres días, la acogemos como “refugio de los pecadores”, causa de nuestra alegría, Reina de los Apóstoles, con algunas invocaciones de la Letanía Lauretana en la que de una manera indirecta si se quiere, pero directamente eficaz, le recordamos a los cursillistas que María es nuestra “Madre de la Divina Gracia”, gran tesoro de la vida del que tanto se habla en el cursillo. 

 

Se logra el compromiso a rezar el Rosario  diariamente y en especial en familia, su especial lugar en las oraciones de la Guía del Peregrino, en las clausuras donde se le invoca de manera especial, en una palabra, los Cursillos de Cristiandad nacieron en los regazos de la Virgen Santísima, se afirmaron con su protección abierta y con los ojos puestos en ella y bajo su mirada maternal, se prodigan gozosamente por el mundo, que ella nos bendiga y conduzca siempre por el recto camino a fin de que sean en todo momento como se propusieron sus fundadores, instrumento eficaz de  renovación cristiana y de expansión del Reino de Cristo por toda la tierra. Y no es casualidad que el primer milagro obrado por Cristo, se logrará a petición de la Señora.

 

La Hoja de Compromiso o servicios. Esta hoja sirve para plasmar un compromiso de honor con el Señor, según las posibilidades, la vocación y los carismas de cada persona, a fin de obtener el contacto diario con Cristo y una verdadera “vida íntima de piedad”. El contenido de la hoja, tríptico diseñado desde sus orígenes, contiene la dosis, de piedad, estudio y acción que el cursillista ofrece al Señor, de acuerdo a sus necesidades y posibilidades, pero tomando en cuenta “su talla a la medida” en que es conveniente sugerirle un crecimiento paulatino en contra de una generosidad momentánea y exagerada.

 

La Oración en el Cuarto Día

Los propósitos que persigue un cursillo será pronto una quimera, si se abandonan los medios que hagan posible la realización de aquel ideal. Y no será difícil prescindir de los medios, si no se adquiere un compromiso de oración serio en los momentos en que mejor se siente la cercanía del Señor.

       

Al salir del Cursillo y en nuestro cuarto día vamos a necesitar mucho de la oración, ya que iniciamos cambios radicales y trascendentales en nuestras vidas, en la vida de la familia, de la comunidad de la que formamos parte y de los ambientes en que nos desenvolvemos y los cuales no se podrían llegar a cabo si no es apoyado en la oración, doblando rodillas como solemos decir.

 

El tema de la oración es tan profundo que necesitaríamos muchas horas de estudio de la misma, esta charla es tan solo una pincelada que pretende traer luz y aclarar algunos nublados que tengamos al respecto.

 

Para terminar quiero leerles algo. El Papa Juan Pablo II nos dejó una consigna que repetía en todos sus viajes y que él mismo practicaba: "Ante todo, creced en el Señor ... Abrid siempre más vuestro corazón a Cristo. Acoged Su presencia misteriosa y fecunda; cultivad la intimidad con El en ese encuentro que cambia la vida ... Creced siempre en el Señor. Creced hacia la plenitud de Dios" (Ef.3, 19). Y esta consigna no fue precisamente para el Clero o los Religiosos: la dijo para los laicos, para los que debemos estar actuando en el mundo.

 

Ese crecimiento en el Señor, ese crecimiento hacia la plenitud de Dios no puede darse sin la oración, sin "ese encuentro que cambia la vida".

Y ese crecimiento significa ir creciendo en los frutos del Espíritu Santo, algunos de los cuales cita San Pablo en su carta a los Gálatas (5, 22-23): amor, alegría, paciencia, comprensión, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí ... pues el Espíritu Santo va infundiendo ésos y otros frutos en el alma de todo aquél que se abre a su acción de transformación divina, sobre todo a través de la oración.

 

En fin: la oración nos va haciendo cada vez más "imagen de Dios",  nos va haciendo más semejantes a Cristo.

© 2015 Movimiento Cursillos de Cristiandad de Nicaragua