La Guía del Peregrino

 

Tabla de Contenidos

Oraciones de la Mañana

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6

Cantos de la Misa

La Paz

 

En la instancia  elevada  por Ud. al Excmo. y Rvdmo., Sr.  Obispo    Auxiliar y Vicario  General  solicitando  el debido  permiso para publicar la obra titulada “ GUÍA DEL PEREGRINO”, ha recaído la siguiente censura: “NIHIL OBSTAT”. Mons.   R.  Bela   Matamoros  y en  su consecuencia  el decreto  que sigue: “ Managua 23 de Agosto de 1988. IMPRIMATUR.+ Mons.  Bosco M. Vivas Robelo, Obispo Auxiliar y Vicario General. Por mandato de   su  Excia. Revdma.  Mons.   R.  Bela   Matamoros, Canciller.

 

Lo  que  tengo  el honor  de  trasladar  a  Ud. para  su conocimiento  y  efectos  consiguientes,  y  para  que se sirva a insertar el texto  literal de la censura  y del decreto   expresados   al  principio  del  libro,  del  cual deberá mandar dos ejemplares a esta Curia Arzobispal.

 

Curia del  Arzobispado,  Managua,  23 de  Agosto  de

1988.

 

MONS.  ROBERTO BELA MATAMOROS

Canciller Arzobispal

 

 

Publicación del SECRETARIADO NACIONAL DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD DE NICARAGUA

 

Peregrinar es

 

Caminar por Cristo hacia el Padre, a impulsos del Espíritu Santo, con la ayuda de María y

de todos los Santos, llevando consigo a los hermanos.

 

A Tí

 

Que llevas el alma llena de angustias y de ilusiones,

 

a ti, a quien el mundo fascina y atrae, que aspirando a mucho, sientes en tus miembros la ley de la carne;

 

a ti, que notas que el mundo te disgusta y aspiras a algo más;

 

a ti que no te resignas a una vida mediocre y eres peregrino que no encuentras en la tierra una ciudad permanente y te sabes caminante de un más allá;

 

a ti vanguardista de un ideal, se te dedican estas páginas.

 

Quien las escribió, creyó habértelas escrito en nombre de TU SEÑOR.

 

Voy a estrenar un nuevo día que Tú, Padre, me concedes, un nuevo día con su carga de ilusiones, de esperanzas, de servicio a

Los demás, de alegrías y dolores, de risas y lágrimas, de compromisos.

 

Todo será hermoso, aún el dolor, si está iluminado por tu luz.

 

Todo será triste, si TÚ no estás en mí.

Por eso, Señor, quiero que mi nuevo día

-el que TÚ me regalas- sea íntegro para Ti:

¡Un día lleno de Dios!

 

Ofrecimiento de Obras

Oraciones de la Mañana

 

 

Todos: Unidos, por la Gracia, a todos los miembros de tu Iglesia Universal, te ofrecemos Señor, nuestro ser y nuestro obrar, nuestro pensar, sentir y querer a fin de que todo sirva a tu Gloria en la obra de la dilatación de tu reino.

 

Laudes
Invocación Inicial

 

Lector: Dios mío, ven en mi auxilio

 

Todos: Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén (Aleluya).

 

Himno

 

A. Libra mis ojos de la muerte; dales la luz que es su destino. Yo, como el ciego del camino, pido un milagro para verte.

 

B. Haz de esta piedra de mis manos una herramienta constructiva, cura su fiebre posesiva y ábrela al bien de mis hermanos.

 

 

A. Que yo comprenda, Señor mío, al que se queja y retrocede; que el corazón no se me quede desentendidamente frío.

 

B. Guarda mi fe del enemigo. ¡Tantos me dicen que  estás muerto!. Tú que conoces el desierto, dame tu mano y ven conmigo.

 

Antífona

 

Salmodia

 

Todos: Por Ti madrugo, Dios mío, para con- templar tu fuerza y tu gloria.

 

Salmo 62, 2–9

Salmo de súplica y de confianza

 

A. Oh Dios, Tú eres mi Dios, por Ti madrugo, mi alma está sedienta de Ti, mi carne tiene ansia de Ti, como tierra reseca, agostada,  sin agua. ¡Cómo te contemplaba en el Santuario viendo Tu fuerza y Tu gloria!

 

B. Tu Gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios. Toda mi vida te bendeciré  y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca y mis labios te alabarán jubilosos.

 

A. En el lecho me acuerdo de Ti y velando medito en Ti, porque fuiste mi auxilio y a la sombra de tus alas canto con júbilo; mi alma está unida a Ti y tu diestra me sostiene.

 

B. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

 

A. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Cántico: Daniel, 3, 52-57

 

Que la creación entera alabe al Señor

 

B. Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres; a Ti gloria y alabanza por los siglos.

 

A. Bendito tu Nombre, Santo y Glorioso; a El gloria y alabanza por los siglos.

 

B. Bendito eres en el templo de tu Santa Gloria; a Ti gloria y alabanza por los siglos.

 

A. Bendito eres sobre el trono de tu Reino; a Ti gloria y alabanza por los siglos.

 

B. Bendito eres Tú, que sentado sobre querubines, sondeas los abismos;  A Ti gloria y alabanza por los siglos.

 

A. Bendito eres en la bóveda del cielo: A Ti gloria y alabanza por los siglos.

 

B. Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor; ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

A. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

 

B. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Salmo 116

 

Invitación Universal a la alabanza divina

 

A. Alabad al Señor todas las naciones; aclamadlo todos los pueblos.

 

B. Firme es su misericordia con nosotros; su fidelidad dura por siempre.

 

A. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

 

B. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona

 

Todos: Por Ti madrugo, Dios mío, para contemplar Tu fuerza y Tu gloria.

 

 

Lectura Breve: Ezequiel 36, 25-27

 

Lector: Derramaré sobre ustedes agua purificadora y quedarán purificados. Los purificaré de toda mancha y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo, y pondré dentro de ustedes un espíritu nuevo. Les quitaré del cuerpo el corazón de piedra y les pondré un corazón de carne. Infundiré mi Espíritu en ustedes, para que vivan según mis mandatos y respeten mis órdenes.

 

Responsorio

 

Lector: En la mañana hazme escuchar Tu gracia.

 

Todos: En la mañana hazme escuchar Tu gracia.

 

Lector:  Indícame el camino que he de seguir.

 

Todos: En la mañana hazme escuchar Tu gracia.

 

Lector: Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

 

Todos: En la mañana hazme escuchar Tu gracia.

 

Antífona

 

Cántico  Evangélico

 

 

Todos: El Señor  ha visitado y redimido a su pueblo.

 

Cántico de Zacarías (Lc. 1, 68-79)

 

A. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas.

 

B. Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian, realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando Su santa alianza y el juramento  que juró a nuestro padre Abrahám.

 

A. Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su pre- sencia, todos nuestros días.

 

B. Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor, a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

 

A. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

 

B. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

 

A. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona

Todos: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

 

Preces

Lector: Demos gracias al Señor, que nos guía y alimenta con su amor, y digámosle:

 

Todos: Te alabamos, Señor, y confiamos en Ti.

 

Lector: Tú, que nos has dado la luz del nuevo día.

 

Todos: Concédenos  también caminar por sendas de vida nueva.

 

Lector: Tú, que todo lo has creado con tu poder y con tu providencia lo conservas todo.

 

Todos: Ayúdanos a descubrirte presente en todas tus criaturas.

 

Lector: Tú, que te hiciste igual a nosotros en todo menos en el pecado.

 

Todos: Acompáñanos  en nuestro trabajo, para poder edificar un mundo grato a tus ojos.

 

Lector: Tú, que nos amas y sabes lo que nos hace falta.

 

Todos: Concede pan a los hambrientos, salud a los enfermos, alegría a los tristes, a todos la gracia y la salvación.

 

Lector: Resumamos nuestras alabanzas y peticiones, diciendo con las mismas palabras de Cristo:

 

Todos: Padre nuestro, que estás en el Cielo…

 

Oración
 

Lector:  Señor, Dios Todopoderoso, que nos has hecho llegar al comienzo de este día, sálvanos hoy con tu poder, para que no caigamos en ningún pecado, sino que nuestras palabras, pensamientos y acciones sigan el camino de tus mandatos.

 

Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

 

Amén

 

Lector: El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén

“El secreto de toda sabiduría, escribió San Agustín está en conocerte a Ti, Señor, y en conocerme a mí”.

La MEDITACIÓN es uno de los mejores medios para conocer a Cristo que me sigue, que me acompaña, que se sugiere en mi vida, que me interpela.

 

Y para conocerme a mí, con mi circunstancia interna, viéndome por dentro como Dios me ve.

 

Y con mi circunstancia externa, viendo, bajo su luz, la problemática de la Iglesia y del mundo en que estoy inmerso.

 

Una unión más vital con Cristo me llevará a una más clara visión de sus exigencias, a un más profundo compromiso cristiano, con todo eso que me rodea, que me angustia, que me enriquece.

¡En cada hermano está El!

 

Meditación

 
Oración Preparatoria

 

Lector: Ven, Espíritu Santo, llena el corazón de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu Amor. Envía tu Espíritu y todo será creado.

 

Todos: Y renovarás la faz de la tierra.

 

Lector: Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo, haznos dóciles a tu Espíritu para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo.

Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Todos: Amén.

 

Todos: Creemos, Señor, que estás aquí presente. Aunque nuestros ojos no te vean, te siente nuestra fe. Aparta de nosotros los pensamientos extraños.

 

Haz que comprendamos las verdades que en esta meditación quieres enseñarnos.

 

Que nos decidamos  a practicarlas.

 

Tus siervos te escuchan ¡Habla, Señor, a nuestras almas!.

 

Santa María, Medianera de todas las Gracias,

 

concédenos que escuchemos y sigamos la voz del Señor.

 

(Toma tu libro, tu Evangelio; lee y medita)

 

Acción de Gracias

Después de la meditación

 

Todos: Te damos gracias, oh Dios Omnipotente, por todos tus beneficios. A Ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

Santa María, interpón tu valimiento para que todas nuestras intenciones, palabras y acciones de este día vayan dirigidas únicamente a mayor gloria de Dios.

 

Santa Misa

 

El cristiano debe sentir ansias redentoras.

 

No hay redención sin el sacrificio de la cruz. Y sin Misa el sacrificio de la cruz no puede revivirse y perpetuarse.

 

La Misa es la acción de gracias de la Iglesia, por las maravillas que Dios obra constantemente, salvándonos en la Pascua de Cristo, muerto y resucitado.

 

La Misa es el memorial de la pasión y muerte del

Señor y el anuncio de su retorno final.

La Misa es el banquete de comunión de los bautizados  en Cristo, sentados alrededor de la mesa del Padre.

 

La Misa es el signo de la unidad de la Iglesia, que participando de un mismo pan y de un mismo cáliz, estrecha los vínculos del amor.

 

La Misa es el gran encuentro entre Dios salvador y el hombre salvado por medio de Cristo, sacerdote de la nueva alianza.

 

Recoge tus sacrificios de este día, los pecados  de tu pueblo, las ansias de tu familia, el anhelo de toda la humanidad, Y VIVE TU MISA.

 

Recuerda que eres un  peregrino y que, al igual que los discípulos de Emaús, has reconocido al Señor al partir el pan.

 

Ritos Iniciales

 

La finalidad de estos ritos es hacer que los fieles

reunidos constituyan una comunidad, y se dispongan a oír, como conviene, la Palabra de Dios, y a celebrar

dignamente la Eucaristía.

 

Canto de Entrada

Entre otros puede cantarse el siguiente:

¡Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la casa del Señor” ¡Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén!

 

Saludo al pueblo

Sacerdote: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

 

Pueblo: Amén.

 

Sacerdote: La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo, estén con todos ustedes.

 

Pueblo: Y con tu espíritu.

 

Acto Penitencial

Con él tratamos de convertirnos al Señor, que preside

nuestra asamblea.

 

Sacerdote: Hermanos, antes de celebrar los sagrados misterios, reconozcamos nuestros

pecados.                     17

 

Breve pausa en silencio.

 

Pueblo: Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.

 

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios nuestro Señor. 

 

Sacerdote: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados  y nos lleve a la vida eterna.

 

Pueblo: Amén

 

Kyrie
 

Sacerdote                    Todos

-Señor, ten piedad      - Señor ten piedad

-Cristo, ten piedad      - Cristo ten piedad

-Señor, ten piedad      - Señor ten piedad

 

Gloria

Sacerdote y Pueblo

 

Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

 

Por tu inmensa Gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias.

 

Señor Dios, Rey Celestial, Dios Padre todo poderoso.

 

Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo de Padre:

 

Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;

 

Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;

 

Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros.

 

Porque sólo Tú eres Santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú Altísimo, Jesucristo;

 

Con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.  

 

Amén.

 

Oración Colecta

 

Después de “oremos“ se hace un silencio, durante el cual el sacerdote y fieles ofrecen sus peticiones particulares a Dios.

La oración es propia de cada Misa.

 

Liturgia de la Palabra

Lecturas  (Sentados)

 

Son propias de cada Misa. Al terminar la lectura el lector exclama:

 

Palabra de Dios.

 

Pueblo:  Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial

El pueblo se asocia a la recitación que hace el lector.

 

Evangelio (de pie)

 

El Sacerdote se prepara para la proclamación del Santo Evangelio con la siguiente oración que reza en ecreto:

 

Purifica, Señor Todopoderoso, mi corazón y mis labios, para que pueda anunciar dignamente tu Santo Evangelio.

 

El Sacerdote proclama el Santo Evangelio.

 

Sacerdote: El Señor esté con ustedes.

Pueblo: Y con tu espíritu.

Sacerdote:  Lectura del Santo Evangelio según San…

Pueblo:  Gloria a Ti, Señor.

 

Terminada la lectura, el sacerdote dice: Sacerdote:  Palabra de Dios. Pueblo: Gloria a Ti, Señor Jesús.

 

Se sientan todos si hay homilía

Homilía

Discernimiento de la Palabra de Dios a la luz del Espíritu Santo.

 

Profesión de Fe del cristiano (de pie)

 

Sacerdote y Pueblo: Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

 

Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo;

 

nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato;

 

fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucito de entre los muertos;

 

subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre;

 

desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

 

Creo en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna. Amén.

 

Oración de los Fieles
 

Entre otras, puede recitarse la siguiente:

Sacerdote: Oremos, hermanos a Dios Padre Todopoderoso, por Jesucristo, su Hijo, el Señor, en la unidad del Espíritu Santo.

 

Sacerdote: Por la Santa Iglesia de Dios, que lucha en la tierra contra el mal, para que Dios Padre Todopoderoso perdone sus debilidades, ponga fin a sus divisiones, disipe sus temores, acreciente su audacia, robustezca su fe y haga que su testimonio  se extienda por toda la tierra. Roguemos al Señor.

 

Pueblo: Te rogamos, óyenos.

 

Sacerdote: Por nuestra ciudad y nuestra nación, por nuestras autoridades y gobernantes; por nuestros hogares y nuestras escuelas; por nuestros sufrimientos y trabajos; para que Dios nos ayude y bendiga. Roguemos al Señor.

Pueblo: Te rogamos, óyenos.

 

Sacerdote: Por los que buscan y no encuentran; por los que luchan y desesperan; por los que están abatidos o vacilan en su fe; por los que están tentados o se olvidan de Dios en la prosperidad. Roguemos al Señor. Pueblo: Te rogamos, óyenos.

 

Sacerdote: Por cuantos estamos aquí reunidos; por nuestros hermanos ausentes,

y por los que han pedido nuestras oraciones; para que Dios nos guarde en la fe, y nos reúna, al fin de los tiempos, en el reino glorioso de  Su Hijo. Roguemos al Señor. Pueblo: Te rogamos, óyenos.

 

Sacerdote:  Escucha, Dios todopoderoso, las oraciones de tu pueblo, y concede abundantemente lo que no merecen nuestras súplicas. Por Jesucristo Nuestro Señor.

 

Pueblo: Amén.

 

Pueden ofrecerse las propias

 

Liturgia Eucarística
 

Presentación de las Ofrendas (sentados)

 

La preparación  de la ofrendas precede a la celebración de la Eucaristía. El pan y el vino recibidos de Dios, lo presentamos también al Señor como primicia y símbolo de nuestra ofrenda personal y la de todo el universo restaurado en Cristo.

 

Conviene que los fieles manifiesten su participación, haciendo la entrega del pan y del vino para la celebración de la Eucaristía o de otras ofrendas útiles para los pobres.

 

Presentación  del Pan
 

Sacerdote: Bendito seas, Señor, Dios del Universo; por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos: él será para nosotros pan de vida.

 

Pueblo: Bendito seas por siempre, Señor.

 

Presentación  del Vino
 

Sacerdote: Bendito seas, Señor, Dios del Universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos: él será para nosotros bebida de salvación.

 

Pueblo: Bendito seas por siempre, Señor.

 

Oración sobre las ofrendas

 

Sacerdote: Oremos, hermanos, para que este sacrificio mío y de ustedes, sea agradable  a Dios, Padre Todopoderoso.

 

Pueblo: El Señor reciba de tus manos este sacrificio para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su Santa Iglesia.

 

La oración sobre las ofrendas es propia de cada Misa.

 

Plegaria Eucarística

 

El sacerdote, representando a Cristo, realiza lo que Cristo encomendó a su Iglesia en la última Cena: pronuncia la gran Plegaria de Acción de Gracias - Eucaristía- conmemora y repite sacramentalmente la obra redentora del Señor… Participemos en la acción

santa con todo nuestro corazón.

 

Prefacio

 

Sacerdote: El Señor esté con ustedes Pueblo: Y con tu Espíritu

Sacerdote: Levantemos el corazón

Pueblo: Lo tenemos levantado hacia el Señor Sacerdote: Demos gracias al Señor nuestro Dios.

Pueblo: Es justo y necesario

 

El prefacio, que es variable, termina con la aclamción:

 

Sacerdote y Pueblo: Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu Gloria. Hosanna en el Cielo. Bendito el que viene en el nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

 

Sacerdote: Santo eres en verdad, Padre y con razón te alaban todas tus creaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha, desde donde sale el sol hasta el ocaso.

 

(De rodillas) 

 

Por eso Padre, te suplicamos que santifiques, por el mismo Espíritu, estos dones que hemos separado  para Ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro que nos mandó celebrar estos misterios.

 

Consagración del Pan

 

Relato de la Institución de la Eucaristía:

Sacerdote: Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y dando  gracias, le bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo:

 

Tomen y coman todos de él, porque este es mi cuerpo que será entregado por ustedes y por muchos para el perdón  de los pecados  .

Consagración del vino

 

Sacerdote: Del mismo modo, acabada  la cena, tomó el cáliz, dando gracias le bendijo y lo pasó a sus discípulos diciendo:

 

Tomen y beban todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía.

 

Aclamaciones

 

(De pie)

 

Sacerdote: Este es el Sacramento de nuestra fe.

 

Pueblo: Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

 

Oblación del Sacrificio
 

Sacerdote: Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al Cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta Acción de Gracias, el sacrificio vivo y santo.

 

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que fortalecidos con el Cuerpo y Sangre de tu Hijo, y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo Espíritu.

 

Conmemoración de los Santos
 

Sacerdote: Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, los Apóstoles, los Mártires, San (N)… y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

 

Intercesiones
 

Por los fieles vivos 

Te pedimos, Señor, que esta víctima de reconciliación traiga la paz  y la salvación al mundo entero.

 

Confírma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra, al Papa Francisco, a nuestro Obispo… , al orden episcopal, a los presbíteros  y diáconos y a todo el pueblo redimido por Ti.

 

Atiende los deseos de esta familia que has congregado en tu presencia. Reúne en torno a Ti, Padre Misericordioso a todos tus hijos, dispersos por el mundo.

 

Por los fieles difuntos
 

A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad, recíbelos en tu Reino, donde esperamos gozar todos juntos de la 

plenitud eterna de tu gloria, por Cristo Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos- los bienes.

 

 

En las Misas de difuntos, en lugar de la precedente oración (1) se puede decir:

 

Recuerda a tu hijo (nombre); a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia, concédele  que así como ha compartido ya

la muerte de Jesucristo, comparta  también con El la gloria de la resurrección, cuando Cristo haga surgir de la tierra a los muertos y transforme nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el suyo.

 

Y a nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu Reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria: allí enjugarás las lágrimas de nuestros ojos, porque al contemplarte como tú eres, Dios Nuestro, seremos para siempre semejantes a ti, y cantaremos eternamente tus alabanzas, por Cristo nuestro Señor, por quien concedes al mundo todos los bienes.

 

Conclusión de la Plegaria Eucarística

 

Sacerdote: Por Cristo, con El y en El, a Ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos

 

Pueblo: Amén   

 

Ritos de la Comunión

 

Estamos celebrando el banquete pascual. Siguiendo el encargo del Señor, queremos comer ahora su Cuerpo, que es verdadera comida, y beber su sangre, que es verdadera bebida.

 

Todos los que comemos de un mismo Pan nos hacemos un solo cuerpo (1ª Cor. 10,17). Nuestra unidad y nuestra caridad serán el mejor signo de nuestra auténtica comunión con Cristo.

 

Oración del Señor

Sacerdote: Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

 

Sacerdote y Pueblo: Padre nuestro, que estás en el cielo, santíficado sea tu Nombre venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

 

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos de todo mal. Amén.

 

Sacerdote: Líbranos, Señor, de todos los males y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

 

Pueblo: Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor.

 

Rito de la Paz
 

Sacerdote:  Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: “Mi paz les dejo, mi paz les doy“;

No mires nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia, y, conforme a tu Palabra, concédeles la paz y la unidad… Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

Pueblo: Amén

 

Sacerdote: La paz del Señor este  siempre con ustedes.

 

Pueblo: Y con tu espíritu.

 

Sacerdote: Démonos fraternalmente la paz.

 

Fracción del pan

 

El sacerdote , al fraccionar la Hostia, reza en secreto:

Esta mezcla del Cuerpo y de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo nos sirva a los que la tomamos, para la vida eterna . Amén.

 

Pueblo: Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

 

Pueblo: Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

 

Pueblo: Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

 

Sacerdote: Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

 

Sacerdote y Pueblo: Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

 

El sacerdote presenta la Hostia a los fieles que van a comulgar diciendo:

 

El cuerpo de Cristo.

 

Pueblo: Amén.

 

Antífona de la comunión
 

Oración después de la Comunión

 

 

Rito de Despedida

 

Sacerdote: El Señor esté con ustedes Pueblo: Y con tu espíritu

 

Sacerdote: La bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

 

Pueblo: Amén

 

Sacerdote: Pueden ir en Paz

 

Pueblo: Demos gracias a Dios

 

Acabas de Comulgar

 

Ya tienes en tu alma al Maestro que te adoctrina.

 

Ya tienes al Redentor que quiere salvarte. Al Señor que debe regir tu vida.

 

Ha llegado a ti en apariencia de pan.

 

¿Vas a levantarte sin agradecérselo? Todo canta su gloria. ¿Callarás tú?

 

Dile, más que con los labios, con el alma,

 

Acción de Gracias
 
Oración de San Ignacio de Loyola

 

Alma de Cristo ......... Santifícame

Cuerpo de Cristo ......... Sálvame

Sangre de Cristo ........ Embriágame

Agua del costado de Cristo......... Lávame

Pasión de Cristo ......... Confórtame

Oh mi Buen Jesús ......... Óyeme

Dentro de tus llagas ........ Escóndeme No permitas que me aparte de Ti.

Del maligno enemigo .......... Defiéndeme

En la hora de mi muerte ........ Llámame  y mándame ir a Ti para que con tus santos te alabe por los siglos de los siglos.

 

Amén

 

Oración a Jesús Sacramentado

 

Nuestro amado y buen Jesús: postrado en tu Santísima presencia, te rogamos, con el mayor fervor, que imprimas en nuestro

corazón vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad, verdadero dolor de nuestros pecados, y propósito fírme de enmendarnos, mientras, con todo el amor y con toda la compasión de nuestra alma, vamos considerando tus cinco llagas, teniendo presente aquello que dijo de Tí, oh buen Jesús, el santo profeta David: “ Han taladrado mis manos y mis pies, y se pueden contar todos mis huesos. “

 

Un Padre Nuestro por los que todavía no conocen a Cristo.

 

Santo Rosario

 

“La piedad de la Iglesia hacia la SANTÍSIMA VIRGEN , ha escrito Pablo VI, es un elemento intrínseco del culto cristiano”.

 

El culto a la Virgen, “de raíces profundas en la Palabra revelada, y de sólidos fundamentos dogmáticos”, tiene su razón última en el designio insondable y libre de Dios, el cual, siendo caridad eterna y divina, lleva a cabo todo según un designio de amor; la amó y obró en Ella maravillas. La amó por Sí mismo y se la dio a Sí mismo y nos la dio a nosotros”.

 

Puesto que ella “ ocupa en la Santa Iglesia el lugar más alto y a la vez, más próximo a nosotros.”acudamos a la Madre, para implorar su intercesión: no en vano el Concilio la proclamó: “signo de esperanza cierta y de consuelo” para el pueblo de Dios en marcha.

 

Santo Rosario
 

Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén

 

Misterios Gozosos

(Lunes y sábado)

 

1. La Encarnación del Hijo de Dios.

 

“El ángel dijo a María: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; concebirás en tu seno y darás a luz a un Hijo, a quien pondrás por nombre Jesús “. María dijo: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lucas 1, 30 y 38).

 

2. La Visitación de María Santísima a Santa Isabel.

 

“María se puso en camino, y se fue con presteza a la montaña,  a una ciudad de Judá y entró en casa de Zacarías, y saludó a Isabel”.

(Lucas 1, 39).

 

3. El Nacimiento del Hijo de Dios.

 

“María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre  por no haber sitio para ellos en el mesón “. (Lucas 2, 7).

 

4. La presentación del  Señor Jesús en el templo.

 

“En cuanto se cumplieron los días de purificación, según la ley de Moisés, lo llevaron (a Jesús) a Jerusalén, para presentarlo al Señor y para ofrecer en sacrificio, según lo prescrito en la ley del Señor, un par de tórtolas o de pichones “. (Lucas 2,22-24).

 

5. El Niño Jesús, perdido y hallado en el templo.

 

“Sus padres iban cada año a Jerusalén en la fiesta de Pascua. Cuando Jesús tenía doce años, se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo echasen de menos. Le buscaron entre parientes y conocidos, y al no hallarle, se volvieron a Jerusalén en su búsqueda. Al cabo de tres días le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles.” (Lucas 2, 41-46).

 

Acto de Contricción

 

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador Padre y Redentor mío, por ser vos quien sos y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido.

 

Propongo  firmemente no pecar más, apartarme de toda ocasión de ofenderte, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Te ofrezco Señor, mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados  y confío en tu misericordia infinita me perdonarás y me darás gracia para enmendarme y perseverar en tu  Santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén

 

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo.

 

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.

Amén.                       

 

Anunciar Primer Misterio...

 

Padre nuestro que estas en el cielo...

 

Dios te salve María, llena eres de gracia... (10 Ave María)

 

Gloria al Padre...

 

Santísima virgen María tú eres mi Madre, la madre de todos los pecadores.

 

Anunciar Segundo Misterio...

 

Al concluir los misterios del Rosario: Dios te salve María, Virgen Santa, en tus manos encomiendo mi fe, para que la ilumines,llena eres de gracia...

 

Dios te salve María, Virgen Santa , en tus manos encomiendo mi esperanza, para que la alientes, llena eres de gracia...

 

Dios te salve María, Virgen Santa, en tus manos encomiendo mi caridad, para que la aumentes, llena eres de gracia...

 

Se añade las Letanias a Nuestra Señora.

 

Un Padre nuestro por las intenciones del Papa Francisco.

 

Se termina con una Salve .

 

 
Misterios Luminosos

(Jueves)

 

1. El Bautismo de Jesús en el Jordán.

 

Dijo Juan al pueblo:” Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El nos bautizara con Espíritu Santo y fuego“.

 

En un bautizo general  en el Jordán, Jesús también se bautizo. Mientras oraba , se abrió el cielo, bajo el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: “Tu eres mi Hijo, el Amado , el Predilecto” (Lucas

3,15.16.21.22).

 

2. La autorevelación de Jesús en las Bodas de Caná. 

 

Se celebraba una boda en Caná. Estaba allí la Madre de Jesús. También fue invitado Jesús con sus discípulos. Se acaba el vino . Le dice

a Jesús su madre: “No tienen vino”. El respon- de: ¿Qué tengo yo contigo, mujer?” No ha llegado mi hora. Le indica ella a los sirvientes: “ Haced lo que él os diga”. (Juan 2,1-11).

 

3.- El anuncio del reino de Dios, invitando a la conversión.
 

Una vez encarcelado Juan, Jesús se marcho a Galilea, a fin de proclamar la Buena Nueva de Dios: “ El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios esta cerca: convertios y creed en el Evangelio. ( Marcos 1, 14-15).

 

4. La transfiguración del Señor.
 

Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan. Los llevo a ellos solos a un monte alto. Y se transfiguro delante de ellos . Y sus vestidos

se volvieron de un blanco muy luminoso. Aparecieron Elias y Moisés y conversaban con Jesús. Pedro dijo a Jesús : “ Maestro , es bueno estar aquí. Vamos a hacer tres tiendas: Para tí, para Moisés y para Elias. Y se formó una nube que los cubrió. De la nube vino una voz: “ Este es mi Hijo amado, escuchadle”. ( Marcos 9,2-9).

 

5. La institución de la Eucaristía.

 

Yo, Pablo , recibí del Señor lo que os he trasmitido: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, dando gracias, lo partió y dijo: “ Este es mi cuerpo que se entrega por vosotros: haced esto en memoria mía”. Así mismo, tomó el cáliz después de cenar diciendo: “ Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Cuantas veces lo bebiéreis, hacedlo en memoria mía. Pues cada vez que coméis este pan y bebéis de este cáliz, anunciáis la muerte del Señor hasta que venga”.

 

Misterios Dolorosos

(Martes y viernes)

 

1. La Oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní.

 

Jesús salió y según costumbre, se fue al Monte de los Olivos, le siguieron también sus discípulos. Llegados allí, les dijo: “Oren para que no caigan en tentación”. Se apartó de ellos como un tiro de piedra y puesto de rodillas, oraba diciendo: “Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, si no la tuya“...
Y sudó como gruesas gotas de sangre, que corrían hasta la tierra. (Lucas 22, 39-44).

 

2. La flagelación del Señor.

 

Tomó entonces Pilato a Jesús y mandó a azotarlo. (Juan 19,1).

 

3. La coronación de espinas.

 

Los soldados, tejiendo una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza; le vistieron con un manto púrpura y acercándose a Él, le decían: “Salve, Rey de los judíos “, y le daban de bofetadas. (Juan 19 2-3).

 

4. Jesús con la cruz a cuestas.

 

“Después de haberse divertido con El (con Jesús) le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos y lo llevaron a crucificar. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, de nombre Simón, al cual requirieron para que llevase la cruz hasta el sitio llamado Gólgota”. (Mateo 27, 31-33).

 

5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.

 

“Le crucificaron y con El a otros dos: uno a cada lado y Jesús en medio. Estaban junto a la cruz de Jesús, su madre y la hermana de su

madre, María la de Cleofás y María Magdalena. Jesús viendo a su madre y al discípulo que amaba, que estaba allí, dijo a su madre: “Mujer, he aquí a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “He ahí a tu madre” e inclinando la cabeza,

entregó el Espíritu. (Juan 19, 18; 25-27).

 

 
 
Misterios Gloriosos

(Miércoles y domingo)

 

1. La Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

 

“Sobrevino un gran terremoto, pues un ángel del Señor bajó del cielo y acercándose, remo- vió la piedra del sepulcro, y se sentó sobre ella. De miedo de él, temblaron los guardias, y se quedaron como muertos. El ángel dirigiéndo- se a las mujeres, dijo: “No teman pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado. No está aquí, ha resucitado”.

(Mateo. 28, 2-6).

 

2. La Ascensión de Jesucristo a los cielos.


“Jesús llevó a sus discípulos cerca de Betania, y levantando sus manos, les bendijo y mientras les bendecía, se alejaba de ellos, y era llevado al cielo. Ellos se postraron  ante Él, y se volvieron a Jerusalén con gran gozo”.

(Lucas. 24, 50-52).

 

3. La venida del Espíritu Santo. 

 

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban  todos juntos en un lugar; se produjo de repente un ruido como el de un viento impetuoso. Aparecieron, como divididas, lenguas de fuego, que se posaron sobre cada uno de ellos, quedando todos llenos del Espíritu Santo”.

(Hechos 2, 1-4).

 

4. La Asunción de la Santísima Virgen María en cuerpo y alma a los cielos.

 

María dijo: “Mi alma proclama la grandeza del Señor. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en Mí. Y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación”.

(Lucas. 1,46, 48 -50).

 

5. La coronación de María Santísima como Reina y Señora de cielos y tierra.

 

“Apareció en el cielo una señal grande; una mujer envuelta en el sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre la cabeza una corona de doce estrellas”.

(Apocalipsis 12,1).

 

 
Letanías de la Santísima Virgen

 

Lector: Señor, ten piedad
Todos: Señor ten piedad  

 

Lector: Cristo ten piedad 

Todos: Cristo ten piedad  

 

Lector: Señor ten piedad

Todos: Señor ten piedad

 

Lector: Cristo escúchanos

Todos: Cristo, escúchanos Dios, Padre Celestial    

 

Lector: Ten misericordia de nosotros Dios, Hijo Redentor del mundo Ten misericordia de nosotros Dios, Espíritu Santo
Todos: Ten misericordia de nosotros Trinidad Santa, un solo Dios Ten misericordia de nosotros Santa María

 

Lector: Santa Madre de Dios
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Santa Virgen de las vírgenes
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Madre de Cristo
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Madre de la Divina Gracia
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Madre Purísima Madre Castísima Madre y Virgen Madre sin mancha Madre Inmaculada Madre amable, Madre admirable
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Madre del buen consejo
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Madre del Creador 
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Madre del Salvador
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Madre prudentísima
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Madre digna de veneración Madre digna de alabanza Madre poderosa
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Madre acogedora
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Virgen fiel
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Ideal de Santidad 
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Trono de la sabiduría 
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Causa de nuestra alegría 
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Templo del Espíritu Santo 
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Obra maestra de la Gracia 
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Modelo de entrega a Dios 
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Rosa Escogida
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Fuerte como la torre de David 
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Hermosa como torre de marfil 
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Casa de oro
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Arca de la Nueva Alianza
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Puerta del cielo 
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Estrella de la mañana
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Salud de los enfermos 
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Refugio de los pecadores 
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Consoladora de los tristes 
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Auxilio de los cristianos 
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Reina de los ángeles
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Reina de los patriarcas 
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Reina de los profetas 
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Reina de los apóstoles 
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Reina de los mártires 
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Reina de los confesores de la fe
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Reina de las vírgenes
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Reina de todos los santos
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Reina concebida sin pecado original
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Reina llevada al cielo
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Reina del Santísimo Rosario
Todos: Ruega por nosotros

 

Lector: Reina de la paz
Todos: Reina de los Cursillos de Cristiandad.
 

 

Cordero de Dios,

que quitas el pecado del mundo,

perdónanos Señor.

Cordero de Dios,

que quitas el pecado del mundo,

escúchanos Señor.

 

Cordero de Dios,

que quitas el pecado del mundo,

ten misericordia de nosotros.

 

Ruega por nosotros,

Santa Madre de Dios,

para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.

 

Oremos: Te pedimos Señor que nosotros tus siervos,

gocemos siempre de salud de alma y cuerpo

y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen,

líbranos de las tristezas de este mundo,

y concédenos las alegrías del cielo.

 

Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

 

Salve Regina

 

Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia,

vida, dulzura y esperanza nuestra.

Dios te salve.

A tí llamamos  los desterrados hijos de Eva,

a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora abogada nuestra

vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos,

y después de este destierro, muéstranos a Jesús,

fruto bendito  de tu vientre,

¡Oh clemente! ¡Oh piadosa!

¡Oh dulce siempre Virgen María!

Ruega por nosotros

Santa Madre de Dios

para que seamos dignos de alcanzar las gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo.

 

Amèn

 

Oremos: Dios Todopoderoso y eterno,

que con la ayuda del Espíritu Santo,

preparaste el cuerpo y el alma de María,

la Virgen Madre,

para ser digna morada de tu Hijo,

al recordarla con alegría, líbranos,

por su intercesión, 

de los males presentes y de la muerte eterna.

Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Amén

 

Ave María Purísima

Sin pecado concebida

 

 

Oraciones Varias

 
Felicitación sabatina

 

¿CONCIBES A UN HIJO que no ame a su Madre?

¿O a un caballero que no honre a la dama de sus ensueños? 

¿O a un súbdito que no reverencie a su reina?.

 

MADRE, SEÑORA, REINA DE LOS APÓSTOLES, MADRE DE LA IGLESIA, eso es la Virgen María.

¿Flaqueas? ¿Resbalas? ¿Lloras?.

¡He aquí a tu Madre!

¿Quieres salvar al mundo?

¡No lo conseguirás sin la Virgen! Llámala a todas horas.

Ámala con frenesí

Pídele en todas tus penas

Encárgale tus cosas

¡Es madre! ¡Es tu Madre! ¡Nunca falla!

 

El sábado que es su día, practica en su honor la felicitación sabatina a la Virgen Inmaculada.

 

Bajo tu amparo  nos acogemos, Santa Madre de Dios;

no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades;  

antes bien líbranos siempre de todo peligro

¡Oh Virgen gloriosa y bendita¡ Amén.

 

 
Oración de San Bernardo

 

Acuérdate, Oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu asistencia y reclamando tu socorro, haya sido abandonado de Ti.

Animado con esta con fianza, a Ti también acudo, ¡Oh Virgen Madre Virgen de las Vírgenes!

Y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a presentarme, ante tu presencia soberana.

 

No deseches  mis humildes súplicas. Oh Madre del Verbo Divino;

antes bien, escúchalas y dígnate acogerlas.

 

Amén

 

 
Invocaciones

 

¡Virgen y Madre Inmaculada!

Míranos con ojos propicios.

 

¡Señora!  A nosotros, amadísimos hijos tuyos, nos falta fe, humildad, caridad, piedad, amor a la Eucaristía, amor a la Iglesia, amor a nuestra propia dignidad de auténticos católicos, Espíritu de sacrificio, espíritu de abnegación.

 

Díselo a tu Hijo. Interpón tu intervención valiosa y se obrará el milagro de nuestra santificación.

 

Danos piedad verdadera, amor intenso a Jesucristo y a la Santa Iglesia, al Papa, a nuestro cardenal y obispos, a la parroquia; haz que nuestras comuniones sean fervorosas; nuestras visitas a la Eucaristía frecuentes, la práctica del bien, constante; haznos amantísimos de Jesucristo y de Ti, nuestra excelsa Madre Inmaculada.

 

Te lo pedimos por la dignidad única y augusta de ser la Madre de Dios.

 

Dios te salve María…

 

¡Virgen María Inmaculada!

 

Somos tus hijos, pero sentimos la fascinación de los sentidos y la debilidad de nuestras fuerzas. Danos castidad de vida y pureza de costumbres.

 

Con tu mano maternal apártanos siempre de aquellos lugares y reuniones que Tú no honrarías con tu presencia santa.

 

Infúndenos limpieza de pensamientos y de sentimientos y haz que nuestras acciones sean las propias de un hijo predilecto de la Virgen.

 

Te lo pedimos por tu Concepción Inmaculada y por tu pureza sin mancha.

 

Dios te salve María...

 

¡Virgen y Madre Inmaculada!

 

Hay quienes en nuestras parroquias desconocen a tu Jesús y te desconocen a Ti. Faltan apóstoles que les hablen de la verdad, y que les hagan sentir y vivir la vida cristiana, única vida que ennoblece y dignifica.

 

Nos ofrecemos a Ti para que formes en nosotros un corazón nuevo y lo llenes de fervores y deseos encendidos de trabajar

por la salvación de tantos cristianos ingratos, indiferentes y descreídos.

 

Que en nuestra cristiandad, Señora, haya apóstoles. Que los dirigentes sean trabajadores abnegados, verdaderos apóstoles para llevar muchas almas a nuestro Señor Jesucristo y salvar a nuestro pueblo.

 

Te lo pedimos por los dolores que padeciste por nosotros junto a la cruz del Redentor.

 

Dios te salve María...

 

Consagración

 

Oh ¡Señora y Madre Mía! Yo me ofrezco del todo a Ti. Y en prueba de mi filial afecto, te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre de  bondad, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén.

 

Plegaria Final

 

¡Virgen  y Madre Inmaculada! Recordando con el mayor agradecimiento tus bondades, nos postramos ante tu altar.

Te aclamamos Reina y Señora, y te pedimos humildemente sigas derramando sobre nosotros tu favor y tu bendición copiosa.

 

¡Señora! Danos fuerza, valor y ansias de apostolados. Queremos cumplir nuestras promesas con fidelidad.

 

Viviremos en gracia para merecer las bendiciones de Dios. Nos desviviremos para que todos los hombres conozcan el Don de Dios.

 

Queremos que Cristo reine en los hogares, en el trabajo, en las diversiones y que sea el centro de la vida humana. Haced, Señora, que todos los católicos de acción, aunadas nuestras fuerzas a la orientación de la Jerarquía, transformemos este mundo de selvático en humano y de humano en divino.

 

Irradiando amor, trabajaremos para ganar para Cristo a nuestros hermanos. Acoge, Señora, estas promesas y anhelos. Ofrécelos al Señor, tu Hijo. Reina Virgen Bendita , sobre nosotros. Sé Tú nuestra Reina y Señora. Madre amadísima, ámanos y bendícenos siempre. Amén.

 

Salve Regina... 

 

Omnipotente sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María, para que fuese merecedora deser morada digna de tu Hijo, concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión. Seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna.

 

Por el mismo Cristo Señor nuestro.

 

Amén.

Ángelus

 

Lector: El Ángel del Señor anunció a María.

 

Todos: Y Ella concibió por obra del Espíritu Santo.

Dios te salve María...

 

Lector: He aquí la sierva del Señor.

 

Todos: Hágase en mí según tu palabra.

Dios te salve María…

 

Lector: Y El Verbo se hizo carne

 

Todos: Y habitó entre nosotros Dios te salve María…

 

Lector: Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

 

Todos: Para que seamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

 

Lector: Oremos. Derrama Señor tu gracia sobre nuestros corazones y por el anuncio del ángel, la Encarnación de tu Hijo que  por su Pasión y su Cruz, lleguemos a la gloria de la Resurrección. Por el mismo Jesucristo, a quien hemos conocido Señor nuestro que vive y reina en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

 

Lector: Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

 

Todos: Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos.

 

Amén

 

Se repite 3 veces “Gloria al Padre”

 

Regina Coeli *

(Se reza desde el sábado Santo hasta el Sábado de Pentecostés, en lugar del Angelus)

 

Lector: Alégrate, Reina del cielo; aleluya.

 

Todos: Porque el que mereciste llevar en tú seno; aleluya.

 

Lector: Ha resucitado, según predijo; aleluya.

 

Todos: Ruega por nosotros a Dios; aleluya.

 

Lector: Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.

 

Todos: Porque ha resucitado Dios verdaderamente; aleluya.

 

 
Magnificat

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador,

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

El hace proezas con su brazo,

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos ,

enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel su siervo,

acordándose de

la misericordia como lo había prometido a nuestros padres

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo,

como era en el principio ahora y siempre

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 
Padre nuestro

 

Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre,

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo.

 

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en tentación

y líbranos del mal.

 

Amén.

 

 
Ave María

 

Dios te salve María, llena eres de gracia,

el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres

y bendito  es el fruto de tu vientre Jesús.

 

Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte.

 

Amén.

 

 
Gloria al Padre

 

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

y por los siglos de los siglos.

 

Amén.

 

 

Oraciones de la Noche

 

 

Es hora de dar por concluido este día: GRACIAS, SEÑOR!

 

Cuando al final de cada jornada me llega esta hora, quisiera haber vivido el día CONTIGO.

 

De todo lo bueno que he hecho hoy, tu eres la fuente,

de todo lo que no te ha gustado hoy, el responsable soy yo.

 

Tu cuentas conmigo para colaborar mañana

un poco más todavía en la construcción de tu Reino;

 

Dame tu luz para que yo vea más claramente cómo puedo servirte mejor.

 

Me agrada hacer estas oraciones al final del día,

porque con todo tu pueblo fiel,

tengo ocasión de volver a tus brazos, Señor.

 

Dolor de amar querría yo sentir.

 

Trataré de expresarte todos estos sentimientos en la Oración de tu Iglesia.

 

Invocación inicial

 

Introducción

 

Lector: Dios mío, ven en mi auxilio

 

Todos: Señor date prisa en socorrerme.

 

Todos: Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,ahora y siempre

por los siglos de los siglos. Amén

 

Jesucristo te Habla
 

Examen de conciencia

 

Lector: ¿Cómo fueron hoy tus relaciones personales conmigo?

¿Me buscaste en la oración, en la Eucaristía?,

¿Te acercaste a alcanzar mi perdón en el Sacramento de la Penitencia?,

¿Has guardado tus talentos, o los pusiste al servicio de mis hermanos, los hombres?,

¿Has saciado mi sed, mi hambre, mis tristezas, mi soledad, en quienes encontraste en tu camino?.

 

Y ante la injusticia, la calumnia, cometida contra mí en mis hermanos ¿qué has hecho?.

Alguien que se haya cruzado contigo ¿se fue con las manos vacías o con el corazón más frío?

 

¿Has contribuido con tu trabajo a que el mundo, ese pequeño mundo en el cual te mueves: familia, profesión, sociedad, se transforme según los designios de Dios?,

¿Crees que hoy te has asociado en algo a mi obra redentora?.

 

¿Has transmitido alguna “noticia” mía a través de tu palabra?,

¿Dejaste en algún momento de ser testigo mío?,

¿Has intentado profundizar, de cualquier forma, en el conocimiento de mi Palabra?

 

Háblale tú al Señor

 

Todos: Yo confieso ante Dios Todopoderoso y ante ustedes, hermanos,

que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.

 

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen,

a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos,

que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor.

 

Himno

 

Lector: Gracias, porque al fin del día podemos agradecerte

los méritos de tu muerte y el pan de la Eucaristía;

la plenitud de alegría de haber vivido tu alianza: la fe,

 

El amor, la esperanza, y esta bondad de tu empeño de convertir nuestro sueño en una humilde alabanza.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,

como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.

 

Amén

 

Salmodia

 

Todos: Mi carne descansa serena

 

Salmo 15

 

Cristo y sus miembros esperan la resurrección

 

A. Protégeme, Dios mío, que me refugio en Ti,

yo digo al Señor: “Tú eres mi bien”.

Los dioses y señores de la tierra no me satisfacen.

 

B. Multiplican las estatuas  de dioses extraños;

no derramaré sus libaciones con mis manos, ni tomaré sus nombres en mis labios.

 

A. El Señor es el lote de mi heredad y mí copa;

mi suerte está en tus manos:

me ha tocado un lote hermoso;

me encanta  mi heredad.

 

B. Bendeciré al Señor, que me aconseja;

hasta de noche me instruye internamente,

tengo siempre presente al Señor,

con El a mi dere-cha no vacilaré.

 

A. Por eso se me alegra el corazón,

se gozan mis entrañas,

y mi carne descansa serena.

Porque no me entregarás a la muerte,

ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

 

B. Me enseñarás el sendero de la vida,

me saciarás de gozo en tu presencia;

de alegría perpetua a tu derecha.

 

A. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

 

B. Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Todos: Mi carne descansa serena.

 

Lectura Breve (1Tes. 5, 23)

 

Lector: Que El, el Dios de la paz os santifique plenamente y a todo vuestro ser, el espíritu, el alma y el cuerpo se conserve sin mancha hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo

 

Responsorio
 

Lector: A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

 

 

Todos:  A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

 

Lector: Tú, el Dios leal, me  librarás.

 

Todos: Encomiendo mi espíritu.

 

Lector: Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

 

Todos: A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

 

Cántico Evangélico

 

Antifonía

 

Todos: Sálvanos, Señor, despiertos; protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo, y descansemos en paz.

 

Cántico de Simeón (Lc. 2, 29-32)

 

A. Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.

 

B. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todo los pueblos;

 

A. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel.   

 

B. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

 

A. Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos . Amen

 

Antífona

 

Todos: Sálvanos, Señor, despiertos; protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

 

 
Oración

 

Lector: Ilumina, Señor nuestra noche, y concédenos un descanso tranquilo;

que mañana nos levantemos  en tu nombre, y podamos contemplar, con salud y gozo el clarear del nuevo día.

Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Amén.

 

Conclusión

 

Lector: El Señor Dios Todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una muerte santa.

Amén.

 

Antífona a la Santísima Virgen

 

Todos: Bajo tu protección nos acogemos, Santa Madre de Dios, no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡Oh Virgen gloriosa y bendita!.

 

Amén

 

 
 

Viacrúsis

 

Recorrer en oración agradecida el camino de la Cruz de Jesús Nazareno es creer que Jesús da su vida por nuestra salvación y Dios, su Padre, lo resucita de la muerte llenándolo de la vida de su gloria.

 

Queremos ser conscientes  Señor de tu pasión. De la Pasión que sufriste entonces, pero también de Tu Pasión de ahora, repetida en tu Iglesia, en nuestros hermanos, en nuestro pueblo, en nuestros ambientes…

 

Sabemos cómo se comportaron contigo los hombres de entonces.

Hoy, en tu Vía Crucis de nuestros días, sabe- mos cómo nos  comportamos nosotros.

Por eso, podemos deducir cuál habría sido entonces nuestra actitud.

 

Al contemplar paso a paso la entrega  de tu vida, te damos gracias , te pedimos perdón y suplicamos la fuerza de tu Espíritu para seguir tu ejemplo de servicio a nuestros hermanos.

 

Acto de Contrición

 

Por la señal de la Santa Cruz….

 

Todos: Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser vos quien sos y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. Propongo  firmemente no pecar más, apartarme de toda ocasión de ofenderte, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

 

Te ofrezco Señor, mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados  y confío en tu misericordia infinita me perdonarás y me darás gracia para enmendarme y perseverar en tu santo servicio hasta el fin de mi vida.

 

Amén.

 

Primera Estación
Jesús es condenado a muerte

 

Del Santo Evangelio

 

Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia del pueblo diciendo: “Soy inocente de esta sangre, ¡Allá ustedes!..” Entonces les soltó a Barrabás, y a Jesús después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.

(Mt. 27,4 -26) .

Palabra de Dios.

 

 

Todos: Te alabamos Señor.

 

Lector: Señor, Pilatos te condenó entonces, era romano, con un cargo comprometido... Yo, hoy estoy haciendo mía su sentencia puesto que estás presente en los hombres

que pasan o viven junto a mí... Y los dos Pilato y yo nos lavamos, muchas veces, las manos.

 

Breve silencio

 

Lector: Te adoramos, Cristo y te bendecimos.

 

Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.

 

Padre Nuestro...

Dios te salve...

Gloria... 

 

Por tus sangrientos pasos Señor seguirte quiero y si contigo muero dichoso moriré Piedad, perdón te pido, pequé mi Dios pequé.

 

Jesús por todas tus penas… misericordia Señor (3 veces)

 

Se repite después de cada estación

 

 
Segunda Estación
Jesús con la cruz a cuestas

 

Del Santo Evangelio Tomaron a Jesús, y El, cargado con la cruz, salió al sitio llamado Calvario, que en hebreo  se dice Gólgota.

(Jn. 19, 16-17).

Palabra de Dios.

 

Todos: Te alabamos, Señor.

 

Lector: Señor, Tú cargaste con la cruz que yo fabriqué con mis pecados. Tú pagaste la deuda contraída por mí. Concédeme que me decida a tomar mi cruz cada día, para aliviarte a Ti, y para aliviar a tantos y tantos... que llevan una cruz a cuestas sin esperanza de liberación.

 

Breve silencio

 

Lector: Te adoramos, Cristo y te bendecimos.

 

Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.

 

Padre Nuestro...

Dios te salve...

Gloria...

 

 
Tercera Estación
Jesús cae por primera vez

 

De la Carta del apóstol San Pablo a los Filipenses

 

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios, al contrario, se despojó de su rango, y tomó la condición de esclavo, pasando  por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte y una muerte de cruz.

(Fil. 2, 6-8).

Palabra de Dios.

 

Todos: Te alabamos, Señor

 

Lector: Señor, es grande el peso que te agobia. Como es mucho para un hombre el peso de sus ilusiones frustradas, de su no realización, de lo que pudo haber sido y no es… de las lacras que ha ido acumulando sobre sí, de las injusticias con que ha cargado las espaldas de otros. Ayúdame a levantarme contigo a un nuevo vivir libre, y a liberar de sus cruces a los hombres hermanos.

 

Padre Nuestro...

Dios te salve...

Gloria...

 

 
Cuarta Estación
Jesús encuentra a su Madre María

 

Del Santo Evangelio

Simeón dijo a María, su Madre: tu Hijo está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción.

¡Y a ti misma una espada te atravesará el alma!.

(Luc. 2, 34-35).

Palabra de Dios.

 

Todos: Te alabamos, Señor

 

Lector: El encuentro del Hijo y la Madre está lleno de dolor, pero también de esperanza y exigencias. El cristiano no puede refugiarse cobarde en el inmovilismo,debe de salir de esas posturas tranquilas y egoístas, que ahogan  el empuje de la Gracia. La Virgen nos enseña a estar presentes al paso de Jesús.

¡Jesús pasa, y pasa interpelando!.


Padre Nuestro...

Dios te salve...

Gloria...

 

 
Quinta Estación
Simón ayuda a llevar la Cruz

 

Del Santo Evangelio

Mientras conducían a Jesús, echaron mano de un cierto Simón, que volvía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevase detrás de El. (Lc. 23,26). Palabra de Dios.

 

Todos: Te alabamos, Señor

 

Lector: No estamos solos en el mundo, ni solamente nosotros. Debo ser cooperador de Jesús en la trama de la redención universal. Debo ser cirineo del retorno de todos al Padre; cirineo en el viacrucis doloroso de los hombres, de los hombres de mi alrededor

en los que Tú, Señor, estás verdaderamente presente.

 

Breve silencio

 

Lector: Te adoramos, Cristo y te bendecimos.

 

Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.

 

Padre Nuestro...

Dios te salve...

Gloria...

 

 
Sexta Estación
La Verónica limpia el rostro de Jesús

 

Del Santo Evangelio

Todo aquel que dé de beber a uno de estos pequeños, aunque  sea sólo un vaso de agua fresca, por ser discípulo mío, os aseguro que no perderá su recompensa.

(Mt. 10, 42).

Palabra de Dios.

 

Todos: Te alabamos, Señor

 

Lector: En la tensión de aquellos momentos, era humanamente ilógico la actitud de aquella mujer débil, la Verónica, que se atrevió a dar la cara por Cristo. Hoy hay mucha gente situadas, aparentes seguidores de Jesús, ¡Tal vez yo! Que prefieren quedarse de espectadores, porque así lo aconseja la prudencia humana, la conveniencia humana, el respeto humano... y Cristo seguirá sufriendo en los hermanos, porque yo no he dado la cara por Él.

Breve silencio

 

Lector: Te adoramos, Cristo y te bendecimos.

 

Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.

 

Padre Nuestro...

Dios te salve...

Gloria...

 

 
Séptima Estación
Jesús cae por segunda vez

 

Del profeta Isaías

El, ciertamente llevaba nuestras dolencias, y soportaba nuestros dolores. Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. Él ha sido herido por nuestras rebeldías, quebrantado por nuestras culpas.

(Is. 53,4-5)

Palabra de Dios.

 

Todos: Te alabamos, Señor

 

Lector: Esta segunda caída, más pesada que la primera, es para Jesús una nueva etapa:

¡de nuevo se levanta! Desfallecer, caer en el camino, es propio del hombre, hasta incluso el Hijo del hombre. Levantarse, incorporarse una y otra vez, es propio del cristiano que, siendo hombre confía y se apoya en la Gracia

pudo y todo lo puede.

de quien todo lo      

 

Breve silencio

 

Lector: Te adoramos, Cristo y te bendecimos.

 

Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.

 

Padre Nuestro...

Dios te salve...

Gloria...

 

 
Octava Estación
Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén

 

Del Santo Evangelio

Seguía a Jesús una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por El. Jesús, volviéndose a ellas, dijo: hijas de Jerusalén, no lloren por Mí, lloren más bien por ustedes y por sus hijos.

(Lc. 23, 27-28)

Palabra de Dios.

 

Todos: Te alabamos, Señor

 

Lector: El sentimentalismo, las lágrimas fáciles, el entusiasmo sensible, pueden ser un recurso para aparentar lo que no se vive. Jesús quiere una piedad recia ,la adecuación total de la vida del hombre a su Evangelio.

Al paso de Jesús se puede llorar, pero, si no se le sigue, cualquier manifestación puramente sentimental es inútil, y resulta ineficaz.

 

Breve silencio

 

Lector: Te adoramos, Cristo y te bendecimos.

 

Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.

 

Padre Nuestro...

Dios te salve...

Gloria...

 

 
Novena Estación
Jesús cae por tercera vez

 

De la primera carta del apóstol San Pedro Cristo sufrió por ustedes dejándoles  ejemplo para que sigan sus huellas.  Llevó nuestros pecados  en su cuerpo, a fin de que, muertos

a nuestros pecados, viviéramos para la justicia.

(1ª Pedro 2, 21-22)

Palabra de Dios.

 

Todos: Te alabamos, Señor

 

Lector: El cansancio en el camino de Cristo es de todos y es de siempre, es mi enferme- dad, mi vida; me canso de seguir a Jesús; me canso de ser apóstol, me aburro de cumplir mis deberes, de ser hermano de mi prójimo; que son una carga para mí.

El inmenso amor al Padre y a los hombres obra en Cristo el “milagro” de levantarse de nuevo.

 

Breve silencio

 

Lector:  Te adoramos, Cristo y te bendecimos.

 

Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.

 

Padre Nuestro...

Dios te salve...

Gloria...

 

 
Décima Estación
Jesús es despojado de sus vestiduras

 

Del Santo Evangelio

Los soldados, cuando crucificaron a Jesús cogieron su ropa haciendo cuatro partes, una parte para cada soldado y apartaron su

túnica. Era una túnica sin costura, tejida, toda de una pieza, de arriba abajo. Y se dijeron: “No la rasguemos, sino echemos suerte a ver a quién le toca”. Así, se cumplió la Escritura: “Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica”. Esto hicieron los soldados.

(Jn. 19, 23-24).

Palabra de Dios.

 

Todos: Te alabamos, Señor

 

Lector: La túnica arrancada, la carne desgarrada,  el cuerpo desnudo. ¡Jesús sufre por tantos cuerpos desnudos.. por tantos corazones desgarrados… por tantas almas destrozadas¡. ¡Jesús sufre por su cuerpo místico: la Iglesia, dividida, separada, desunida!. ¡Señor, que yo sepa consolar al triste, y vestir tanta desnudez!. ¡Jesús; que, siendo yo cristiano de veras, mi vida sea siempre vínculo de unión y lazo de amor entre los hermanos!.¡Qué siempre una y jamás divida o separe!.

 

Breve silencio

 

Lector: Te adoramos, Cristo y te bendecimos.

 

Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.

 

Padre Nuestro...

Dios te salve...

Gloria...

 

 
Undécima Estación
Jesús es crucificado

 

 

Del Santo Evangelio

Era media mañana cuando crucificaron a Jesús. En el letrero de la acusación estaba escrito: “Rey de los Judíos”. Crucificaron con El a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la escritura que dice: “Lo consideraron como un malhechor”.

(Mc. 15, 25 - 28).

Palabra de Dios.

 

Todos:  Te alabamos Señor.

 

Lector: Jesús se siente como nadie jamás se ha sentido comprometido ante el Padre y ante sus hermanos los hombres, que necesitan redención. Por esto es crucificado. Pudo redimirnos de otra manera. Al liberarnos por medio de la cruz, sabía que, para el hombre, el compromiso cristiano supondría muchas veces ser crucificado.

 

Breve silencio

 

Lector: Te adoramos, Cristo y te bendecimos.

 

Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.

 

Padre Nuestro...

Dios te salve...

Gloria...

 

 
Duodécima Estación
Jesús muere en la cruz

 

Del Santo Evangelio

Era ya a eso del mediodía, cuando vinieron las tinieblas sobre toda la región, hasta la media tarde, porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu“. Y dicho esto, expiró”.

(Lc. 23, 44 - 45)

Palabra de Dios.

 

Todos: Te alabamos Señor

Lector: Señor, ya dijiste Tú que nadie tiene mayor amor que quien da la vida por sus amigos. Con tu muerte me demostraste que yo era amigo tuyo y que me querías como a nadie. Estoy yo dispuesto a dar la vida por alguien, hasta las últimas consecuencias, con el sacrificio del minuto y del segundo de cada hora y de cada día?

 

Breve silencio

 

Lector: Te adoramos, Cristo y te bendecimos.

 

Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.

 

Padre Nuestro...

Dios te salve...

Gloria...

 

 
Decimotercera Estación
Jesús es descendido de la Cruz.

 

Del Santo Evangelio

Un hombre llamado José, que era sena- dor, hombre bueno y honrado, natural de Arimatea, y que aguardaba el Reino de Dios, acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana.

(Lc. 23, 50 – 53)

Palabra de Dios.

 

Todos: Te alabamos Señor

 

Lector: Sobre el seno de María queda el cadáver de Jesús. Ella, en silencio, contempla y llora. Señora: yo lo hice, yo maté a tu Hijo.

¡Esa es mi obra, lo único que fui capaz de realizar!. Tú me lo diste hecho vida; yo te lo devuelvo muerto. Señora: ¿verdad que sigues llorando por otros miembros muertos del cuerpo místico de tu Hijo?

 

Breve silencio

 

Lector: Te adoramos, Cristo y te bendecimos.

 

Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.

 

Padre Nuestro..

Dios te salve...

Gloria...

      

 
Decimocuarta Estación
Jesús es sepultado

 

Del Santo Evangelio Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron  poniéndole perfumes, según se acostumbraba enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo, donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la preparación  de la pascua y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

(Jn. 19, 40 - 42)

Palabra de Dios.

 

Todos: Te alabamos Señor

 

Lector: Es necesario que el grano de trigo caiga en el suelo y muera, para que tenga vida y dé fruto. Es necesario morir para vivir la verdadera vida y dar frutos perennes. Nuestros corazones no deben ser sepulcros cerrados, sino abiertos, que digan a los hombres ¡que Jesús ha resucitado!

 

¡Porque Cristo fue sepultado... y resucitó! con El y por El tal como prometió resucitará el hombre. ¡Y todos podemos resucitar cada día, por la ilusión... con la esperanza... en el amor!

 

Breve silencio

 

Lector: Te adoramos, Cristo y te bendecimos.

 

Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.

 

Padre Nuestro...

Dios te salve...

Gloria...

 

 
Decimoquinta Estación
Jesús es resucitado

 

Del Santo Evangelio

Al entrar en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, vestido enteramente de blanco y se asustaron. Pero él les dijo: “No se asusten”. Ustedes buscan a Jesús Nazareno, el que fue crucificado. Resucitó, no está aquí.

(Mc. 16, 5 - 6)

Palabra de Dios.

 

Todos: Te alabamos, Señor

 

Lector: Cristo ha resucitado, y con El comienza una nueva vida, una nueva esperanza. Hoy todos podemos resucitar cada día con la ilu- sión y la esperanza de marchar hacia el Padre, construyendo un mundo de paz y amor. Señor que tu gracia resucite en nosotros un corazón nuevo, para amarte más y amando a nuestros hermanos en Ti, servirles mejor.

 

Breve silencio

 

Lector: Te adoramos, Cristo y te bendecimos.

 

Todos: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.

 

Padre Nuestro...

Dios te salve...

Gloria...

 

 

Cantos

 

De colores, de colores, se visten los campos en la primavera, de colores,

de colores son los pajarillos que vienen de fuera.

De colores,

de colores es el arco iris que vemos lucir.

Y por eso los grandes amores de muchos colores me gustan a mí (bis)

 

De colores,

de colores brillantes y finos se viste la aurora.

De colores,

de colores son los mil reflejos que el sol atesora.

De colores,

de colores se viste el diamante que vimos lucir

y por eso los grandes amores de muchos colores me gustan a mí (bis).

 

De Colores
 

La Iglesia,

la Iglesia es el cuerpo de Cristo que vive en la historia.

De la Iglesia,

de la Iglesia soy parte integrante y es mi mayor gloria, a la Iglesia,

a la Iglesia entré por el bautismo que Cristo me dio,

y por eso mi orgullo se exalta y grita en voz alta,

LA IGLESIA SOY YO.

De colores,

de colores se viste la flor de las flores María.

De colores,

de colores de gracia se viste la Madre María.

De colores,

de colores de gracia se visten sus hijos también,

que la noche del mundo ha pasado porque ella ha alumbrado la luz en Belén.

 

Canta el gallo,

canta el gallo con el kiri kiri kiri kiri kiri.

La gallina,

la gallina con el kara kara kara kara.

los polluelos,

los polluelos con el pío, pío, pío, pío pa.

Y por eso los grandes amores de muchos colores me gustan a mí.

 

Jubilosos,

jubilosos vivamos en Gracia y porque se puede.

Saciaremos,

saciaremos la sed ardorosa del rey que no muere, no muere.

 

Jubilosos,

jubilosos llevemos a Cristo un alma y mil más,

difundiendo  la luz que ilumina, la gracia divina del gran ideal (bis).

 

Un día a la vez

 

Un día a la vez Necesitado, me encuentro Señor. Te ruego Señor,

yo quiero saber qué debo de hacer. Señala el camino que debo seguir. Señor por mi bien

yo quiero vivir, un día a la vez.

 

Un día a la vez, mi Cristo es lo que pido de ti.

Te ruego Señor, yo quiero saber lo que debo hacer.

 

Ayer ya pasó mi Cristo,

el mañana quizás no vendrá. Señor por mi bien yo quiero vivir un día a la vez

 

Ya tú viniste entre los hombres

y sabes Señor que hoy todo es peor hay mucho dolor.

Hay gran violencia y mucha maldad. Señor en tu ley yo quiero vivir

un día a la vez.

 

Un día a la vez, mi Cristo es lo que pido de Ti.

Te ruego Señor, yo quiero saber lo que debo hacer.

 

 
La Felicidad

 

Antes nunca estuve tan entusiasmado no sentí jamás

esta sensación toditas las cosas parecen más bellas todo es diferente gracias al Señor

 

La felicidad ja,ja,ja

de sentir amor oh,oh,oh,oh,

hoy hace cantar aha,aha,aha,aha a mi corazón oh, oh, oh, oh

 

La felicidad ah, ah, ah, ah

al fin la encontré je, je, je, je del Señor jamás aha, aha, aha me separaré

y todo gracias a su amor.

 

Vivir de colores amar a la gente

ver con ojos nuevos las cosas de siempre

 

Gracias Cristo hermano, gracias Redentor

gracias por la Gracia gracias por tu Amor

 

 
Yo quiero ser Feliz

 

Yo quiero ser feliz yo quiero ser feliz

llenar mi vida de una nueva luz

Cristo esa luz será

que en mi alma brillará

y alumbrará toda mi juventud

 

La-ra,la,ra-la,la,la,la,la

 

Cristo está a la puerta de mi vida presto a concederme su perdón y a dejar sembrada su alegría dentro de mi pobre corazón

 

Yo quiero ser feliz……

 

En la vida todos tus hermanos quieren ser felices como tú quieren que les tiendas una mano y que les conduzcas a la luz.

 

Yo quiero ser feliz...

 

En el alma de todos nosotros hay un ansia de felicidad anhelo de amar y ser amado y eso por toda la eternidad

Yo quiero ser feliz…

 

 
Si quieres estar alegre

 

Si quieres estar alegre

y pisar fuerte en la vida con el alma de colores procura ser cursillista

 

Pero mira como beben los peces en el río,

pero mira cómo beben al ver al Dios nacido, beben y beben

y vuelven a beber los peces en el río

al ver a Dios nacer. (bis)

 

No queremos ser beatos (as)

ni de cabeza torcida sino ser santos alegres como son los cursillistas

 

Pero mira …

 

Con traje y una corbata (cartera) o con overol de obrero (a), podemos estar en Gracia

los casados(as) o solteros(as) Pero mira...

Entre rollos y más rollos

 

 

hemos pasado tres días y ya estamos de colores para toda nuestra vida.

 

Pero mira...

 

Los tontos y los cobardes no pueden ser cursillistas con el alma de colores

ni pisar fuerte en la vida

 

Pero mira..

 

El grupo de cursillistas

hoy se encuentra “ de colores jura ganar para Cristo Nicaragua de sus amores

 

Pero mira...

 

 

Cursillista

 

 

Para estar con el Señor hay que vivir de colores y para poder cantar

al amor de los amores

 

Y con ánimo viril(vivir) venciendo el respeto humano llegaremos hasta el fin

a la par de nuestro hermano

Cursillista, cursillista,

ten presente que Dios te llamó

 

y te encarga la conquista

la conquista de un mundo mejor

 

Si algún día cursillista

en la lucha pudieras caer

no te olvides que tienes a Cristo

 

 
 
Alegre quiero cantar

 

Alegre quiero cantar que nunca voy a morir cantando paso la vida sin llorar, sin llorar

 

Yo quiero cantar Yo quiero cantar cantar en la vida yo quiero cantar

 

La muerte se marchitó la vida resucitó,

ya nunca dejaremos de vivir yo quiero cantar

Yo quiero cantar... Un día me dormiré

la tierra me cubrirá

un día yo saltaré para gritar

 

Yo quiero cantar...

 

 
Mañana me voy

 

Que lindos son los cursillos cursillos de cristiandad

que tienen por todos lados colores de santidad.

 

Mañana me voy mañana mañana me voy de aquí

me voy con la paz del alma;

me voy con la Gracia en mí.

 

Camino a la vida vamos, camino a luchar por Dios; no dejes almas pendientes que necesitan tu amor

 

Mañana me voy….

 

Ven conmigo, Cristo hermano donde yo esté, tú estarás

ven conmigo iremos juntos, llevando a los hombres paz.

 

Mañana me voy…

 

Que el mundo esté de colores es mi sueño y mi ideal.

Ya “Cristo cuenta conmigo”

y “yo con su Gracia” más.

 

Mañana me voy…

 

 
Allá en el Zafarrancho

 

Allá en el zafarrancho allá donde vivía

que equivocado andaba que triste me sentía,

que triste me sentía.

 

Voy a llevarte a un Cursillo pensó el Señor cierto día, para que veas que se puede vivir en santa alegría.

 

Allá en el …

 

El gusto de un buen cristiano está en vivir de colores peregrinando hacia el Padre con Cristo y con los hermanos.

 

Allá en el…

 

 
Del Cursillo de Amores

 

Del cursillo de amores amigo mío vienen llegando

Cursillistas alegres

que de colores vienen cantando

 

Ay, ay, ay, ay canta y no llores

que con la Gracia se llenan

 

de mil colores los corazones

 

Del cursillo a la vida, amigo mío no hay más que un paso

dalo con valentía

que estando en Gracia no da trabajo

 

Ay, ay, ay…

Por vivir de colores

amigo mío yo bien quisiera que toda mi existencia amigo mío cursillo fuera.

Ay, ay, ay

 

 
Hemos de ser sinceros

 

Hemos de ser sinceros

que no hay en el mundo entero amor que nos llena el alma pasión que colma el deseo

 

Hemos de ser sinceros

que no hay en el mundo entero amor que nos llene el alma

y el corazón

 

Con sed de eternidad hemos nacido

con sed de eternidad

y ha crecido esta sed de eternidad que nada puede saciar

 

Vivir la inmensidad yo sólo aspiro

a vivir la inmensidad

y yo suspiro en vivir la inmensidad lleno de felicidad.

Hemos de ser sinceros… Somos como viajeros

que corren por los senderos

y van buscando la calma del corazón…

 

Con sed de eternidad… Vivir la inmensidad…

 

 
La Lotería

 

El que practica cursillos se saca la lotería (bis)

 

Ganará muchos millones (3 veces)

en unos poquitos días

 

Toda la vida podremos

vivir en Gracia y en paz (bis)

 

Pues hicimos grandes poda (3 veces)

cortando  mucha maldad

 

Para vivir Colores

hay que tener mucha hombría (valentía) (bis)

 

Olvidemos el pasado (3 veces)

y emprendamos nueva vida.

 

Fragua de santos y santas

Cursillos de Cristiandad  (bis)

 

Donde Cristo haya valientes (3 veces)

que se entregan de verdad

 

Este cursillo nos brinda

mil medios de santidad (bis)

 

Ilusión todos pondremos (3 veces)

con entrega  y caridad

 

 
Que Detalle

 

Qué detalle Señor has tenido conmigo cuando me llamaste, cuando me elegiste cuando me dijiste que tú eras mi amigo qué detalle Señor has tenido conmigo

 

Te acercaste a mi puerta, pronunciaste mi nom- bre, yo sonriendo te dije: Aquí estoy Señor.

Tú me hablaste de un reino, de un tesoro escon- dido de un mensaje fraterno, que encendió mi ilusión

 

Qué detalle…

 

Yo dejé casa y pueblo, por seguir tu aventura codo a codo contigo empecé  a caminar

han pasado los años y aunque apriete el can- sancio, paso a paso te sigo, sin mirar hacia atrás.

 

Qué alegría yo siento, cuando escucho tu nombre ,qué sosiego me inunda cuando escucho tu voz ,qué emoción  me estremece cuando escucho en silencio tu palabra que aviva mi silencio interior.

 

Qué detalle…

 

 
Aló Hermano

 

¡Aló hermano! cómo estás? dime que alegría verte aquí en tu lugar.

 

Luces contento,

bien se te ve, hermano pues con Cristo

todos podemos vivir feliz.

 

Cristo es la luz

que nos da el calor

y que incendia de colores nuestros corazones,

alabémosle y en su amor abracémonos todos unidos siempre en el Señor.

 
 
Canto de la Unidad

 

Los miembros de esta gran ciudad, la Iglesia del Señor,

los miembros de esta gran ciudad, unámonos en Dios.

 

Unidos siempre hay que estar, vive en nosotros Dios,

unidos siempre hay que obrar, por su gloria y honor.

 

Así nos lo manda el Señor, sepamos perdonar,

así nos lo manda el Señor, amemos siempre más.

 

Unidos siempre hay…

 

Si varias nuestras rutas son su meta sea común,

si varias nuestras rutas son su meta sea Jesús

 

Unidos siempre hay….

 

 
Santa María del Camino

 

Mientras recorres la vida tú nunca solo estás, contigo por el camino, Santa María va.

 

Ven con nosotros al caminar,

 

Santa María ven.(2)

 

Aunque te digan algunos que nada puede cambiar, lucha por un mundo nuevo, lucha por la verdad.

ESTRIBILLO.

 

Si por el mundo los hombres sin conocerse van, no niegues nunca tu mano al que contigo está.

ESTRIBILLO.

 

Aunque parezcan tus pasos inútil caminar,

tú vas haciendo caminos, otros los seguirán.

ESTRIBILLO.

 

Un paso más

 

Un paso más, un paso más de fe, un paso más, un paso más de fe,

Adelante hermano, adelante hermana, que allá en el cielo nos espera un galardón.

 

Adelante hermano, adelante hermana

que allá en cielo nos espera un galardón.

 

 
 
Un millon de amigos Cursillistas

 

Yo solo quiero abrir los surcos

Yo solo quiero sembrar los campos pero no quiero sembrar solito,

yo quiero un un grupo de cursillistas,

quiero llevar a mi gran amigo a quien lo pudiera necesitar.

 

Yo quiero tener un millon de amigos y mis ambientes cristianizar (bis)

 

Yo solo quiero un viento fuerte,

llevar mi barco con rumbo norte,

y en el trayecto hombres pescar,

con Jesus vivir luego al arribar,

quiero llevar a mi gran amigo

a quien lo pudiera necesitar.

 

Yo quiero tener fe en el futuro,

quiero tener un total seguro,

quiero a mi grupo pisando firme cantando alto,

sonriendo libre, quiero llevar a mi gran amigo

a quien lo pudiera necesitar.

 

Yo quiero tener un millon de amigos y mis ambientes cristianizar…(bis)

 

Yo quiero amor siempre en esta vida,

sentir calor de una mano amiga,

quiero a mi hermano sonrisa al viento,

verlo llorar pero de contento,

quiero llevar a mi gran amigo a quien lo pudiera necesitar.

 

Yo quiero tener Yo quiero tener un millón de amigos y mis ambientes cristianizar… (bis)

Yo quiero amor siempre en esta vida,

sentir calor de una mano amiga,

quiero a mi hermano sonrisa al viento,

verlo llorar pero de contento,

quiero llevar a mi gran amigo a quien lo pudiera necesitar.

Yo quiero tener…

Vengan conmigo a sembrar los campos,

canten conmigo también mi canto,

pero no quiero sembrar solito,

yo quiero un grupo de cursillistas,

quiero llevar a mi gran amigo,

a quien lo pudiera necesitar.

Yo quiero tener un millón… (bis)

 
 
Cantos de la Misa

 

Canto de Entrada

 

Salmo 121

Qué alegría cuando me dijeron:

“Vamos a la casa del Señor”

Ya están pisando nuestros pies,

tus umbrales Jerusalén.

 

Jerusalén está fundada,

como ciudad bien compacta,

allá suben las tribus,

las tribus del Señor.

 

Según la costumbre de Israel,

a celebrar el nombre del Señor,

en ella están los tribunales de Justicia,

en el palacio de David.

 

Por mis hermanos y compañeros voy a decirte la paz contigo,

por la casa del Señor,

nuestro Dios te deseo todo bien.

 

Que alegría cuando…

 

 
 
Señor, Señor, ten Piedad

 

Señor, Señor ten piedad,

ten piedad de nosotros,

Señor, Señor ten piedad,

ten piedad, de nosotros.

 

Cristo, Cristo ten piedad,

ten piedad de nosotros,

Cristo, Cristo ten piedad,

ten piedad, de nosotros.

 

Señor, Señor ten piedad,

ten piedad de nosotros,

Señor, Señor ten piedad,

ten piedad, de nosotros.

 

 
Meditación

 

Tu palabra me da vida,

confío en ti, Señor.

Tu palabra es eterna

en ella esperaré.

 

Dichoso el que con vida intachable

camina en la ley del Señor

dichoso el que guardando sus preceptos

lo busca de todo corazón.

 

Tu palabra me da vida,

confío en ti, Señor

tu palabra es eterna

en ella esperaré.

 

 
Ofertorio

 

Te ofrecemos Padre nuestro con el vino y con el pan nuestras penas y alegrías

el trabajo y nuestro afán

 

Como el trigo de los campos bajo el signo de la cruz,

se transforman nuestras vidas en el cuerpo de Jesús.

 

A los pobres de la tierra,

a los que sufriendo están cambia su dolor en vino como uva en el lagar.

 

Estos dones son el signo del esfuerzo de unidad,

que los hombres realizamos en el campo y la ciudad.

 

Es tu pueblo quien te ofrece con los dones del altar,

la naturaleza entera anhelando libertad

 

Gloria sea dada al Padre

y a su Hijo Redentor

y al Espíritu Divino

que nos llena de su Amor.

 

 
Santo, Santo es el Señor

 

Santo, santo es el Señor,

y del universo es Dios,

canten, canten sin cesar,

Santo, santo es la creación

 

La tierra, el cielo y el mar,

llenos de su Gloria están,

cantad Hosanna cantad,

al Dios Rey que es inmortal.

 

Bendito sea Jesús,

Hosanna Dios salvador,

bendito  sea el que viene,

en el nombre del Señor.

 

 
La Paz

 

La paz esté con nosotros (3 veces)

Que con nosotros siempre, siempre esté la paz,

cantemos la paz al mundo (bis),

que nuestra vida sea dichosa,

yo te saludo la paz, la paz sea contigo.

 

 
Cordero

 

Cordero de Dios que quitas

Tu que quitas el pecado del mundo

Señor ten piedad ten piedad de nosotros  (bis)

 

Cordero de Dios que quitas

Tu que quitas el pecado del mundo

Daños Señor la Paz,

danos la Paz.

 

 
Pescador de Hombres

 

Tú has venido a la orilla,

no has buscado

ni a sabios ni a ricos,

tan sólo quieres,

que yo te siga.

 

Señor, me has mirado a los ojos,

sonriendo has dicho mi nombre,

en la arena he dejado mi barca,

junto a ti, buscaré otro mar.

 

Tú sabes bien lo que tengo,

en mi barca no hay oro ni espada,

tan sólo redes y mi trabajo.

Señor me has mirado…

 

Tú necesitas mis manos,

mi cansancio,

que a otros descanse,

amor que quiera seguir amando.

 

Señor, me has mirado…

 

Tú, pescador de otros lagos,

ansia eterna

de hombres que esperan

amigo bueno que así me llamas

 

Señor me has mirado…

 

 

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